Jackson Cionek
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La Conciencia es Espacial

La Conciencia es Espacial

Cuerpo-territorio, Weichö y la salida de los óptimos locales del conocimiento

Cada área del conocimiento tiene su propio jargon.

La física habla de campo, energía, espacio, tiempo, simetría, fuerza, partícula y relación.
La química habla de enlace, reacción, concentración, gradiente, catalizador y transformación.
La genética habla de ADN, expresión, diferenciación, regulación, herencia y variación.
La medicina habla de diagnóstico, síntoma, examen, marcador, tratamiento y pronóstico.
La psicología habla de comportamiento, cognición, emoción, memoria, deseo y trauma.
La economía habla de mercado, deuda, crédito, riesgo, interés, productividad y escasez.
La política habla de Estado, poder, representación, territorio, ley y soberanía.
La religión habla de sentido, fe, rito, salvación, pertenencia, trascendencia y muerte.
El arte habla de forma, presencia, gesto, ritmo, belleza, imagen y sensibilidad.

Cada área crea su propio lenguaje para entrar más profundamente en una parte del mundo.

Eso es poderoso.

Pero también crea un riesgo.

Cada área puede quedar presa en su propio óptimo local.

Un óptimo local es un lugar donde un área funciona muy bien dentro de sus propios supuestos, métodos, métricas y jergas, pero empieza a tener dificultad para dialogar con otras áreas. El conocimiento avanza dentro de su territorio, pero pierde puentes con otros territorios.

La jerga protege precisión.

Pero, cuando se vuelve muralla, dificulta analogías importantes.

Y algunas analogías pueden ser justamente la salida del óptimo local.

Este texto propone una pregunta simple para abrir esas murallas:

¿Ahora es de día o de noche?

La pregunta para 8,3 mil millones de cuerpos-territorios

Vamos a preguntar a todos los habitantes del planeta:

¿Ahora es de día o de noche?

La pregunta parece simple.

Pero la respuesta cambia según cuerpo, territorio, posición, escala y sistema de referencia.

Para alguien en Brasil, puede ser de día.
Para alguien en Japón, puede ser de noche.
Para alguien en el Ártico, dependiendo de la época del año, la pregunta puede exigir otra comprensión de luz, ciclo y estación.
Para alguien en una estación espacial, la respuesta cambia muchas veces en un único día terrestre.
Para alguien en una habitación cerrada, con luz artificial, la percepción inmediata puede alejarse del ciclo exterior.
Para alguien en duelo, fiesta, miedo o vigilia, la calidad vivida del tiempo también cambia.

Entonces, ¿es de día o de noche?

La respuesta correcta necesita coordenadas.

La realidad exterior existe. La Tierra gira. El Sol ilumina regiones diferentes. Hay relaciones físicas entre planeta, estrella, rotación, inclinación, atmósfera, territorio y tiempo.

Pero ningún cuerpo-territorio vive la realidad exterior en estado puro.

Cada cuerpo-territorio construye una respuesta situada.

La pregunta “¿Ahora es de día o de noche?” muestra que la verdad no desaparece cuando reconocemos el punto de vista.

Gana coordenadas.

Una verdad sin coordenadas puede volverse imposición.

Una verdad con cuerpo-territorio puede volverse diálogo.

Cada cuerpo-territorio construye mundo

En nuestro concepto, el cuerpo-territorio es la unidad mínima del Estado.

Pero, antes de eso, es la unidad mínima de la experiencia.

Cada cuerpo-territorio percibe, siente, anticipa, recuerda, interpreta, sufre, desea, aprende y pertenece desde su propia posición en el mundo.

Cada cuerpo-territorio tiene un Weichö.

Weichö, aquí, se usa como extensión conceptual respetuosa: una forma propia de mundo, un modo singular por el cual un cuerpo-territorio percibe, organiza y expresa realidad. No es solo estilo, opinión o preferencia. Es un modo vivo de construcción de mundo.

Cuando cada cuerpo-territorio puede percibir y expresar su propio Weichö, el colectivo gana más realidad.

Gana más ángulos.
Gana más señales.
Gana más experiencias.
Gana más alertas.
Gana más formas de cuidado.
Gana más preguntas.
Gana más caminos de futuro.

El Estado también se vuelve mayor.

No mayor como máquina autoritaria.

Mayor como campo vivo de representación.

Un Estado que escucha muchos Weichö reconoce más mundo. Un Estado que fuerza una verdad única empobrece la realidad colectiva.

El cuerpo-territorio no es solamente ciudadano administrado.

Es territorio vivo de percepción.

Chalmers, Seth, Damasio y Pereira Jr.: preguntas que necesitan conversar

David Chalmers llamó la atención sobre el “hard problem of consciousness”: ¿por qué procesos físicos, cerebrales y funcionales vienen acompañados de experiencia subjetiva? ¿Por qué hay algo que es “ser” alguien, sentir dolor, ver rojo, escuchar música, desear, recordar, sufrir o percibir belleza?

Esa pregunta fue importante porque impidió que la conciencia fuera reducida a procesamiento de información sin experiencia.

Anil Seth desplaza parte del debate hacia lo que llama el “real problem”: explicar, predecir y controlar propiedades de la experiencia consciente por medio de mecanismos corporales, cerebrales y comportamentales. En vez de quedarse solamente en el abismo filosófico entre materia y experiencia, propone investigar cómo experiencias específicas aparecen, cambian y pueden relacionarse con procesos biológicos.

La filosofía abre grandes preguntas.

La neurociencia intenta construir puentes operacionales.

El problema aparece cuando cada área vuelve demasiado rápido a su propia jerga y pierde la oportunidad de complementar a la otra.

Damasio ayuda a recolocar el cuerpo en el centro de la conciencia. La mente damasiana no es solamente cerebro abstracto. Implica cuerpo, sentimiento, interocepción, homeostasis, imágenes y perspectiva subjetiva.

Alfredo Pereira Jr., con el Monismo de Triple Aspecto, ayuda a pensar que una misma realidad puede ser abordada por aspectos fisiológicos, informacionales/formales y experienciales/sensibles. La vida consciente no necesita ser achatada en un único lenguaje. Puede ser pensada como realidad integrada con aspectos diferentes.

Nuestra propuesta entra en este campo con una frase simple:

la conciencia es espacial.

La conciencia es espacial

La conciencia es espacial porque toda percepción necesita acontecer en algún lugar del cuerpo-territorio.

Percibir no es copiar el mundo exterior.

Percibir es crear y actualizar una abstracción representada dentro del cuerpo.

Esa abstracción tiene espacio.

En nuestro modelo, la percepción es representada dentro del cuerpo-territorio en cinco dimensiones:

3D, movimiento y qualia.

El 3D es el espacio interno de representación: largo, ancho y altura donde abstracciones de la experiencia vivida ganan forma material.

El movimiento es la dinámica de esas representaciones: aumentan, disminuyen, se desplazan, compiten, se combinan, ganan prioridad, pierden fuerza, retornan, desaparecen, se reorganizan.

Los qualia son la intensidad sensible de la experiencia: miedo, placer, dolor, urgencia, belleza, amenaza, confianza, alegría, pertenencia, esperanza, extrañamiento, paz.

Así, percibir es construir un mundo espacial dentro del cuerpo-territorio.

La pelota no entra pura en el jugador.

La luz no entra pura en el ojo.

La palabra no entra pura en el oído.

El rostro del otro no entra puro en el cerebro.

Todo es transducido, comparado, filtrado, anticipado, sentido y representado dentro de espacios corporales que cargan memoria, cultura, cuerpo, lenguaje, afecto, biología y territorio.

El mundo existe afuera.

Pero la vida acontece dentro del cuerpo-territorio.

Un lenguaje común para muchas áreas

Cuando decimos que la conciencia es espacial, no estamos diciendo que todos los problemas estén resueltos.

Estamos proponiendo un lenguaje común.

Un lenguaje que puede conversar con varias áreas.

La física puede dialogar con espacio, movimiento, sistema, campo, relación y escala.

La química puede dialogar con gradientes, metabolismo, concentración, sangre, hormonas e interocepción.

La genética puede dialogar con ADN, expresión génica, diferenciación, desarrollo, plasticidad y tiempo biológico.

La medicina puede dialogar con síntomas, exámenes, marcadores, fisiología, diagnóstico y tratamiento.

La psicología puede dialogar con emoción, comportamiento, memoria, trauma, aprendizaje y deseo.

La religión puede dialogar con experiencia, rito, sentido, pertenencia, muerte, esperanza y trascendencia.

La política puede dialogar con cuerpo, territorio, Estado, representación, ciudadanía, violencia y cuidado.

La economía puede dialogar con deuda, ansiedad, moneda, tiempo, escasez, captura y existencia.

El arte puede dialogar con forma, gesto, ritmo, imagen, presencia, cuerpo y qualia.

El Cuerpo-Territorio 5D no sustituye esas áreas.

Ofrece una mesa común.

Un lugar donde diferentes jergas pueden traducir parcialmente sus fenómenos sin perder totalmente su precisión.

Cuantificar sin reducir

Si la conciencia es espacial en el cuerpo-territorio, podemos investigarla en varias capas.

Sin reducir todo a una única medida.

EEG puede observar frecuencias eléctricas, conectividad funcional, temporalidad rápida, ritmos, oscilaciones y conectomas dinámicos.

NIRS y fNIRS pueden observar cambios hemodinámicos corticales, oxigenación, interacción social, hyperscanning y cuerpos en movimiento.

fMRI puede observar áreas activadas, redes funcionales, conectividad, variaciones espaciales y patrones más profundos del sistema nervioso.

ECG y HRV pueden observar regulación autonómica, arousal, respiración indirecta, carga alostática y estados corporales de amenaza o seguridad.

Exámenes de sangre pueden observar inflamación, glucosa, lactato, hormonas, metabolismo, marcadores inmunes y condiciones corporales que modulan la interocepción.

Video y tracking pueden observar gesto, postura, desplazamiento, ritmo, expresión facial, coordinación, distancia, aproximación, fuga, pausa e interacción.

Exámenes estructurales pueden observar forma, lesión, desarrollo, degeneración, conectividad anatómica y límites materiales.

Relatos fenomenológicos pueden observar qualia, sentido, experiencia, lenguaje propio, sufrimiento, belleza, fe, miedo y pertenencia.

Ninguna de esas medidas captura la conciencia entera.

Pero cada una puede crear un puente parcial.

Cuantificar no es matar el fenómeno.

Cuantificar es crear formas parciales de diálogo entre dimensiones del fenómeno.

Luria, Peirce y la salida del cerebro aislado

Alexander Luria, uno de los fundadores de la neuropsicología moderna, ayuda mucho aquí.

Su neurociencia integró cerebro, cultura, lenguaje, historia y ambiente social. Propuso que las funciones mentales superiores, como lenguaje, memoria, planificación y razonamiento, no son piezas fijas en áreas aisladas, sino sistemas funcionales complejos construidos por la interacción entre cerebro y mundo social.

Luria nos ayuda a salir del cerebro aislado.

Charles Sanders Peirce también ayuda.

Su semiótica muestra que el mundo humano está atravesado por signos, interpretación y semiosis. El sentido no está solamente en la cosa, ni solamente en la mente aislada. Emerge en procesos de relación, mediación e interpretación.

Peirce nos ayuda a salir de la palabra aislada.

Luria ayuda a sacar la mente del cerebro cerrado.

Peirce ayuda a sacar el significado de la cosa muda.

El Cuerpo-Territorio 5D intenta sacar la conciencia de la jerga aislada.

La conciencia es espacial porque acontece en cuerpos que interpretan mundo en relación.

El óptimo local como riesgo epistemológico

Cada área del conocimiento encuentra sus óptimos locales.

La neurociencia puede quedar presa en áreas activadas.

La filosofía puede quedar presa en preguntas sin operacionalización.

La economía puede quedar presa en modelos que olvidan el cuerpo.

La medicina puede quedar presa en protocolos que pierden territorio.

La psicología puede quedar presa en categorías que ignoran biología, política y cultura.

La religión puede quedar presa en verdades que borran otros mundos.

La política puede quedar presa en instituciones que olvidan la respiración del ciudadano.

La tecnología puede quedar presa en eficiencia sin preguntar eficiencia para quién.

El óptimo local de un área es útil mientras resuelve problemas.

Pero se vuelve prisión cuando impide que las preguntas crucen fronteras.

La pregunta “¿Ahora es de día o de noche?” funciona porque desmonta la arrogancia del punto de vista único.

Obliga a preguntar:

¿dónde?

¿para quién?

¿en qué cuerpo?

¿en qué territorio?

¿en qué escala?

¿en qué sistema de referencia?

¿con qué lenguaje?

¿con qué consecuencia?

Esa pregunta simple saca el conocimiento del absoluto abstracto y lo devuelve al cuerpo-territorio.

Economía, captura y ansiedad del Estado

La economía también tiene jergas.

Mercado.
Riesgo.
Expectativa.
Confianza.
Inversión.
Crecimiento.
Austeridad.
Deuda.
Inflación.
Tipo de cambio.
Liquidez.
Productividad.
Precificación.

Esos términos pueden describir fenómenos reales.

Pero también pueden esconder cuerpos reales.

Cuando la jerga económica se desconecta del cuerpo-territorio, la sociedad comienza a aceptar frases extrañas como si fueran leyes naturales:

“el mercado está nervioso”.

“el mercado está incómodo”.

“el mercado reaccionó mal”.

“el mercado exige ajuste”.

Pero ¿quién es ese mercado?

¿Qué cuerpos hablan por él?

¿Qué intereses son protegidos?

¿Qué vidas quedan fuera de la cuenta?

¿Qué territorios pagan el precio?

En sociedades capturadas, diferentes sectores pueden funcionar como canales de conversión entre poder económico, influencia política, deuda pública, narrativa moral y legitimación social. El problema no es solamente un sector aislado. Es el circuito.

Capital, Estado, medios, crédito, lobby, religión, tecnología, crimen, privatización, financiarización y propaganda pueden formar sistemas de captura cuando dejan de servir a la vida común y empiezan a organizar la sociedad en torno a la extracción.

En esa lógica, el Estado entra en ansiedad.

Ansiedad fiscal.
Ansiedad cambiaria.
Ansiedad de deuda.
Ansiedad de credibilidad.
Ansiedad de fuga de capitales.
Ansiedad de aprobación del mercado.
Ansiedad de presupuesto capturado.
Ansiedad de gobernabilidad comprada.

Pero la ansiedad es efecto.

La causa más profunda está en la forma en que el dinero, el crédito, la deuda y la captura institucional organizan el cuerpo colectivo.

Cuando el dinero nace principalmente como deuda, el cuerpo social empieza a respirar en deuda.

“Eso ya está precificado”: cuando la jerga se vuelve fuga de la realidad

Una de las respuestas más comunes de economistas presos al óptimo local del mercado es:

“eso ya está precificado.”

La frase parece sofisticada.

En algunos contextos técnicos, puede tener utilidad. Puede indicar que determinado conjunto de agentes financieros incorporó una expectativa en sus modelos, activos, riesgos, precios y estrategias.

Pero, muchas veces, funciona como punto final artificial.

Cierra la conversación antes de la pregunta siguiente.

¿Precificado por quién?
¿Con qué datos?
¿En qué mercado?
¿En qué escala?
¿Con qué acceso a la información?
¿Desde qué cuerpo-territorio?
¿Quién tuvo poder para formar ese precio?
¿Quién apenas recibió ese precio como destino?
¿Quién lucra con esa precificación?
¿Quién enferma con ella?
¿Quién queda fuera de la cuenta?

“Eso ya está precificado” se vuelve una frase de óptimo local cuando transforma una hipótesis de mercado en verdad total sobre la realidad.

El mercado puede precificar activos.

Pero el cuerpo-territorio vive consecuencias.

El hambre no está plenamente precificada en el cuerpo que despierta sin comida.

La ansiedad de la deuda no está plenamente precificada en la respiración de una familia.

La destrucción de la Mata no está plenamente precificada en el territorio que pierde agua.

El miedo al desempleo no está plenamente precificado en el sueño de quien sostiene una casa.

La infancia sin futuro no está plenamente precificada en la mirada de un niño.

El agotamiento de una madre no está plenamente precificado en la tasa de interés.

La humillación de un ciudadano ante un servicio público no está plenamente precificada en el balance fiscal.

El duelo de una comunidad afectada por desastre ambiental no está plenamente precificado en el informe de riesgo.

La expresión “eso ya está precificado” puede cambiar realidad por modelo.

Puede cambiar cuerpo por abstracción.

Puede cambiar territorio por expectativa financiera.

Puede cambiar pregunta viva por jerga muerta.

Puede transformar una respuesta parcial en bloqueo de conciencia.

La conciencia es espacial porque toda realidad percibida necesita acontecer en algún cuerpo-territorio. Entonces, antes de aceptar que algo “ya está precificado”, necesitamos preguntar:

¿en qué cuerpo esta precificación llegó como cuidado, y en qué cuerpo llegó como cobranza?

Esa pregunta saca la economía de su óptimo local y la devuelve al mundo.

Mercenarios de la monetización

Los mercenarios de la monetización aparecen cuando el sufrimiento se vuelve oportunidad de extracción.

La ansiedad social se vuelve mercado.
La deuda se vuelve mercado.
La enfermedad se vuelve mercado.
La atención se vuelve mercado.
La fe se vuelve mercado.
La infancia se vuelve mercado.
El miedo se vuelve mercado.
La esperanza se vuelve mercado.
La predicción se vuelve mercado.
La soledad se vuelve mercado.

Las apuestas son un ejemplo claro.

Capturan la capacidad humana de predecir futuro y la transforman en clic, depósito, pérdida, casi-acierto y repetición.

Pero la lógica es mayor.

Cuando una sociedad está organizada para enfermar, muchas industrias pasan a lucrar con el padecimiento. Algunas venden alivio. Otras venden distracción. Otras venden control. Otras venden promesa. Otras venden fuga. Otras venden tratamiento después de que la propia organización social produjo la herida.

Por eso, necesitamos preguntar:

¿la economía está reduciendo sufrimiento o produciendo sufrimiento monetizable?

¿La tecnología está cuidando el cuerpo-territorio o capturando sus señales?

¿La medicina está tratando causas sociales o apenas efectos individuales?

¿La política está protegiendo existencia o administrando deuda?

¿El Estado está creando pertenencia o entregando cuerpos a mercados que prometen pertenencia?

Diplomacia Cuerpo-Territorio

Si el cuerpo-territorio es la unidad mínima del Estado, entonces toda relación del Estado con un ciudadano necesita cargar diplomacia.

Diplomacia, aquí, no es solamente relación entre países.

Es una forma de presencia.

Es el modo en que una institución se aproxima a un cuerpo vivo sin aplastar su Weichö, sin borrar su historia, sin reducir su existencia a número, deuda, CPF, prontuario, proceso, contraseña, registro, productividad o sospecha.

Un Estado decolonial no habla con el ciudadano como quien administra un objeto.

Habla como quien entra en relación con un territorio vivo.

Cada atención pública es diplomacia.

Cada escuela es diplomacia.

Cada puesto de salud es diplomacia.

Cada política de renta es diplomacia.

Cada abordaje policial es diplomacia.

Cada decisión judicial es diplomacia.

Cada moneda pública es diplomacia.

Cada dato recolectado es diplomacia.

Cada tecnología aplicada al cuerpo es diplomacia.

Porque cada cuerpo-territorio carga mundo.

Carga memoria, cultura, lenguaje, hambre, miedo, sueño, trauma, alegría, ancestralidad, territorio, familia, religión, bioma, expectativa y futuro.

Cuando el Estado encuentra ese cuerpo, no encuentra solamente un individuo aislado.

Encuentra un mundo situado.

La pregunta deja de ser:

“¿cómo encuadrar a este ciudadano en el sistema?”

Y pasa a ser:

“¿cómo puede el sistema encontrar este cuerpo-territorio sin destruir su capacidad de pertenecer, percibir, revisar y expresarse?”

Esa es la diplomacia de Estado aplicada al cuerpo-territorio.

El Efecto Mariposa de la pertenencia

El Efecto Mariposa nos ayuda a pensar los pequeños gestos que reorganizan colectivos.

Una palabra cambia la respiración.

Una atención pública cambia la confianza.

Una humillación cambia la pertenencia.

Una escucha cambia el futuro.

Un dato recolectado sin cuidado cambia la relación con el Estado.

Una renta que llega sin humillación cambia la respiración de una casa.

Una escuela que escucha cambia la relación de un niño con su propia inteligencia.

Una política ambiental que remunera a quien cuida la Mata cambia la relación entre territorio y economía.

El Estado también necesita aprender a permanecer en la flor.

Permanecer en la flor es quedarse tiempo suficiente con el cuerpo real antes de huir hacia la etiqueta.

Cuando el Estado reacciona demasiado rápido, etiqueta.

Cuando etiqueta demasiado rápido, pierde el cuerpo.

Cuando pierde el cuerpo, ve apenas categoría:

pobre, moroso, paciente, alumno, sospechoso, beneficiario, elector, usuario, contribuyente, deudor.

La diplomacia cuerpo-territorio exige otra postura.

Antes de etiquetar, escuchar.

Antes de cobrar, comprender.

Antes de castigar, contextualizar.

Antes de digitalizar, proteger.

Antes de medir, preguntar qué hará la medida con el cuerpo medido.

Antes de crear deuda, preguntar si ese cuerpo recibió condiciones reales de existencia.

Ese pequeño desplazamiento crea pertenencia.

Y la pertenencia cambia el Estado.

Pertenencia como infraestructura pública

La pertenencia no es detalle emocional.

La pertenencia es infraestructura de Estado.

Un ciudadano que siente pertenencia tiene más posibilidad de participar, revisar, cuidar, estudiar, denunciar captura, proteger territorio, confiar en políticas públicas y construir futuro común.

Un ciudadano humillado por el Estado tiende a alejarse, endurecerse, desconfiar, obedecer apenas por miedo o buscar pertenencia en grupos capturados.

Por eso, la diplomacia cuerpo-territorio es también política anticaptura.

Reduce el espacio para líderes falsos.

Reduce el espacio para mercados predatorios.

Reduce el espacio para apuestas.

Reduce el espacio para plataformas, milicias, algoritmos, empresas o instituciones que prometen pertenencia mientras capturan el cuerpo.

El Estado que ofrece pertenencia con cuidado fortalece el Jiwasa verdadero.

El Estado que abandona el cuerpo-territorio entrega sus ciudadanos a los mercenarios de la monetización.

DREX Ciudadano y la pregunta económica decolonial

Aquí volvemos al dinero.

Si el cuerpo-territorio es la unidad mínima del Estado, el dinero público necesita encontrar ese cuerpo con diplomacia.

No apenas como crédito.

No apenas como deuda.

No apenas como beneficio humillante.

No apenas como score.

No apenas como registro.

Sino como reconocimiento de existencia.

DREX Ciudadano, como propuesta conceptual, podría pensarse como moneda pública digital orientada a la existencia digna de los cuerpos-territorios.

No como programa oficial ya existente.

Sino como pregunta de diseño institucional:

¿y si la infraestructura digital del dinero pudiera servir primero a la vida?

¿Y si la moneda pública pudiera remunerar cuidado, preservación, regeneración, educación, salud, pertenencia, Mata en pie y territorio?

¿Y si el Estado usara tecnología monetaria para reducir ansiedad existencial, en vez de apenas sofisticar mercados financieros?

La economía colonial pregunta:

“¿cuánto debes?”

La economía decolonial pregunta:

“¿qué necesita tu cuerpo-territorio para existir con dignidad ahora?”

Esa es la virada.

La conciencia es espacial, la política también

La conciencia es espacial porque todo mundo vivido necesita aparecer en algún lugar del cuerpo-territorio.

La política es espacial porque todo derecho necesita llegar a algún cuerpo en algún territorio.

La economía es espacial porque toda deuda aprieta una respiración, una casa, una familia, una ciudad, una Mata.

La ciencia es espacial porque toda medida nace de una posición.

La religión es espacial porque todo sentido necesita tocar un cuerpo que sufre, espera, ama, teme y muere.

La medicina es espacial porque todo síntoma acontece en un cuerpo situado.

La psicología es espacial porque toda emoción tiene cuerpo, historia, relación y ambiente.

La tecnología es espacial porque todo dato sale de algún cuerpo y vuelve como decisión sobre cuerpos.

El espacio no es apenas externo.

También es interno.

Es perceptivo.

Es afectivo.

Es político.

Es económico.

Es espiritual.

Es institucional.

Es cuerpo-territorio.

La salida de los óptimos locales

La salida de los óptimos locales comienza cuando un área acepta visitar el lenguaje de otra.

La filosofía puede llevar buenas preguntas a la neurociencia.

La neurociencia puede llevar medidas a la filosofía.

La medicina puede llevar cuerpo a la política.

La política puede llevar territorio a la economía.

La economía puede llevar deuda a la psicología.

La psicología puede llevar sufrimiento a la medicina.

La religión puede llevar sentido a la ciencia.

La ciencia puede llevar humildad a la religión.

El arte puede llevar qualia a todas.

El objetivo no es disolver las áreas.

El objetivo es crear zonas de traducción.

Lugares donde conceptos atraviesan fronteras y vuelven mejores.

Un investigador puede salir un poco del óptimo local de su área, visitar otro lenguaje, encontrar una analogía, formular una nueva pregunta y retornar con nuevo experimento.

Así respira el conocimiento.

Neurodesafío final

La pregunta “¿Ahora es de día o de noche?” parece pequeña.

Pero abre el planeta.

Muestra que toda verdad humana necesita cuerpo, territorio, escala y relación.

Muestra que cada cuerpo-territorio construye mundo a partir de su posición.

Muestra que cada Weichö es una referencia viva para el colectivo.

Muestra que un Estado decolonial necesita escuchar mundos, no apenas administrar individuos.

Muestra que la ciencia necesita medidas, pero también traducción.

Muestra que la economía necesita salir de la deuda y volver a la existencia.

Muestra que la política necesita practicar diplomacia con cada cuerpo-territorio.

Muestra que la conciencia es espacial.

Cuando cada Weichö puede expresarse, el colectivo gana más mundo.

Cuando el colectivo gana más mundo, el Estado se vuelve mayor.

Y cuando el Estado se vuelve mayor en pertenencia, necesita capturar menos, castigar menos y humillar menos.

Puede cuidar más.

Tal vez ese sea el punto final de la serie:

dejar de tratar cuerpos como unidades de deuda, voto, consumo, dato o productividad

y comenzar a tratarlos como territorios vivos de percepción.

La conciencia es espacial.

El Estado también necesita serlo.

Referencias posteriores a 2021 y bases de diálogo

Seth, A. K., & Bayne, T. (2022). Theories of consciousness. Nature Reviews Neuroscience.
Revisión importante sobre teorías contemporáneas de la conciencia, útil para situar debates entre filosofía, neurociencia, teorías cognitivas y modelos explicativos.

Seth, A. K. (2021). Being You: A New Science of Consciousness. Faber & Faber.
Base contemporánea para pensar conciencia, percepción, cuerpo, predicción y el desplazamiento del “hard problem” hacia problemas más operacionalizables de la experiencia.

Damasio, A., & Damasio, H. (2024). Homeostatic Feelings and the Emergence of Consciousness. Journal of Cognitive Neuroscience.
Ayuda a fundamentar la relación entre sentimientos homeostáticos/interoceptivos, producción de imágenes, cuerpo, perspectiva subjetiva y emergencia de la conciencia.

Pereira Jr., A. (2023). Qualiomics: The metaphysics of consciousness.
Aproxima el debate de la conciencia a un abordaje que considera aspectos fisiológicos, informacionales/formales y experienciales, en diálogo con el Monismo de Triple Aspecto.

Theriault, J. E., Katsumi, Y., Reimann, H. M., Zhang, J., Deming, P., Dickerson, B. C., Quigley, K. S., & Barrett, L. F. (2025). It’s not the thought that counts: Allostasis at the core of brain function. Neuron.
Sostiene la alostasis como núcleo de la función cerebral, ayudando a pensar cuerpo, predicción, regulación y experiencia como procesos inseparables.

Delgado, M. R., et al. (2023). Characterizing the mechanisms of social connection. Neuron.
Ayuda a fundamentar la conexión social como mecanismo regulatorio, importante para pertenencia, Estado, cuidado y Jiwasa.

Czeszumski, A., et al. (2022). Cooperative Behavior Evokes Interbrain Synchrony in the Prefrontal and Temporoparietal Cortex. eNeuro.
Revisión sistemática y meta-análisis de hyperscanning fNIRS, útil para pensar sincronía entre cuerpos y Jiwasa verdadero como hipótesis operacional.

Zhang, H., Liu, H., Li, Z., & Zhang, D. (2025). Distinct fNIRS Inter-Brain Coupling Patterns for Cooperation versus Competition in a Tennis Game. Social Cognitive and Affective Neuroscience.
Aproxima fNIRS hyperscanning a contextos deportivos y ayuda a pensar competición y cooperación como formas distintas de acoplamiento.

Zaragocin, S., & Caretta, M. A. (2021). Cuerpo-Territorio: A Decolonial Feminist Geographical Method for the Study of Embodiment. Annals of the American Association of Geographers.
Referencia importante para el concepto cuerpo-territorio como método decolonial de estudio de la experiencia incorporada y territorializada.

Tan, B. J. (2023). Central Bank Digital Currency and Financial Inclusion. IMF Working Paper.
Ayuda a discutir CBDC e inclusión financiera, sirviendo como base para pensar DREX Ciudadano como horizonte conceptual de moneda pública orientada a la existencia.

OECD. (2023). Central Bank Digital Currencies and Democratic Values.
Contribuye a pensar moneda digital pública desde privacidad, gobernanza democrática, confianza y riesgos de control.

Banco Central de Brasil. (2024–2026). Drex — Real Digital y FAQ Drex.
Base oficial para distinguir el Drex existente, todavía en fase de pruebas, de la propuesta conceptual de DREX Ciudadano.

Brasil. Ley nº 14.119, del 13 de enero de 2021. Política Nacional de Pago por Servicios Ambientales.
Base jurídica para pensar remuneración por conservación, recuperación y manejo sostenible del medio ambiente.

Brasil. Ley nº 15.042, del 11 de diciembre de 2024. Sistema Brasileño de Comercio de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero.
Base jurídica para pensar mercado regulado de carbono y la necesidad de garantizar que activos climáticos beneficien territorios y comunidades cuidadoras.

Referencias clásicas complementarias

Chalmers, D. J. (1995). Facing Up to the Problem of Consciousness. Journal of Consciousness Studies.
Referencia clásica para el “hard problem of consciousness”, la dificultad de explicar por qué procesos físicos vienen acompañados de experiencia subjetiva.

Luria, A. R. (1966/1973). Higher Cortical Functions in Man / The Working Brain.
Base clásica de la neuropsicología para pensar funciones mentales superiores como sistemas funcionales complejos, articulando cerebro, lenguaje, cultura y ambiente social.

Peirce, C. S. (textos clásicos sobre semiótica y semiosis).
Base filosófica para pensar signos, interpretación y producción de sentido como procesos relacionales, útiles para aproximar percepción, lenguaje y mundo.






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Jackson Cionek

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