Jackson Cionek
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Interfaces Cerebro-Computador NIRS EEG BCI: Ciencia con Evidencia, Pertenencia y Sentido Crítico Colectivo

Interfaces Cerebro-Computador NIRS EEG BCI: Ciencia con Evidencia, Pertenencia y Sentido Crítico Colectivo

Master classes of the tenth international brain–computer interface meeting: showcasing the research of BCI trainees

Antes de “entender” cualquier cosa, hagamos un mini-baseline corporal (porque una BCI no es una idea dentro de una cabeza: es un cuerpo intentando completar un movimiento). Apoya bien los pies. Suelta la mandíbula. Nota si tu atención está estrecha y apurada (Zona 1) o si se abre con curiosidad (Zona 2). Ese cambio pequeño—muy físico—es el mismo tipo de cambio que una interfaz cerebro-computador necesita aprender a reconocer y aprovechar.

La pregunta del artículo (la pregunta grande)

Este artículo no es un experimento único con una hipótesis estrecha. Es más bien un mapa vivo del campo: ¿qué está intentando resolver la nueva generación de investigadores en BCI y cuáles son los cuellos de botella que más se repiten cuando queremos convertir señales biológicas en comunicación, control, rehabilitación o restauración sensorial?

La forma de responder esa pregunta es, en sí misma, el “diseño”: el texto resume master classes del 10º International BCI Meeting, donde trainees presentaron preguntas concretas, investigadores senior respondieron con crítica constructiva, y el grupo discutió rutas posibles. En BrainLatam, esto ya es una señal: la ciencia avanza mejor cuando existe pertenencia sin humillación—un “TMJ” que no exige dogma ni enemigo común para sostener el vínculo.

Ahora te propongo leerlo como un sistema complejo (un bando): cada trainee ocupa una “posición” distinta, con tareas diferentes, pero el conjunto mantiene coordinación. Eso es Jiwasa en un bioma académico: sincronía con diferenciación.


1) Decodificar palabras con ECoG: “¿qué rasgos realmente cargan información?”

Pregunta: ¿Podemos decodificar palabras habladas con alta precisión, y cuáles señales/frecuencias son las más informativas?

Diseño (lo esencial): Personas leen en voz alta un conjunto pequeño de palabras repetidas varias veces. Se registra ECoG de alta densidad (invasivo, pero con señal muy limpia). Luego se comparan bandas (por ejemplo, alpha/beta y HFB—high-frequency band) y estrategias de selección de rasgos con un clasificador (como SVM).

Lectura BrainLatam (sin tecnificar de más): Esta línea busca un “alfabeto neural” de la palabra hablada. No es solo “si funciona”, sino qué parte del fenómeno es estable para que una interfaz sea confiable.

Somatiza 10 segundos: Di internamente “agua” y nota el micro-movimiento que casi ocurre en lengua, garganta y cara, aunque no hables. Eso es Mente Damasiana: interocepción + propiocepción + tendencia a la acción. Una BCI de habla intenta capturar justamente esa geometría preparatoria para devolver comunicación a quien la perdió.


2) Habla interna (inner speech) con EEG/MEG: “¿por qué a nivel ‘palabra’ se vuelve resbaladizo?”

Pregunta: ¿Se puede decodificar la habla interna (sin mover la boca) de manera confiable con señales no invasivas como EEG o MEG?

Diseño (lo esencial): Se comparan tareas de habla interna, ventanas temporales, y distintos métodos de extracción/decodificación. Lo valioso del enfoque “master class” es que no lo vende como magia: muestra lo difícil que es estabilizar el fenómeno cuando el objetivo es muy fino (palabras exactas) y la señal es más ruidosa o menos específica.

Lectura BrainLatam: Muchas veces el problema no es “falta de técnica”, sino mala elección del blanco: quizás el sistema decodifica mejor ritmo, intención, fonemas, o estados de preparación motora, más que “palabras enteras” sin movimiento.

Somatiza 10 segundos: Intenta “hablar por dentro” una palabra sin activar nada del aparato vocal. Siente cómo tu cuerpo o bien (a) se activa sutilmente igual, o (b) se vuelve difuso. Ahí aparece un punto de Zonas: en Zona 2, esa dificultad se vuelve curiosidad (“¿cómo simulo sin ejecutar?”). En Zona 3, se vuelve rigidez (“no sale, entonces no sirve”). La misma tarea, qualia distinto.


3) fNIRS/EEG y el truco de las transiciones: “codificar el cambio, no solo el estado”

Aquí aparece una idea especialmente hermosa para NIRS/fNIRS, porque es cuerpo-trayectoria, no “estado fijo”.

Problema: Para escribir/seleccionar comandos con BCI no invasiva, necesitamos muchos “botones” (comandos). Pero con EEG o fNIRS, distinguir muchos movimientos simultáneos puede ser difícil por límites de resolución y ruido fisiológico.

Pregunta: En vez de codificar estados (“tenso izquierda” vs “tenso derecha”), ¿podemos codificar transiciones (“izquierda→derecha” vs “derecha→izquierda”) para multiplicar comandos y subir el ITR (information transfer rate)?

Diseño (lo esencial): Participantes hacen patrones simples de tensión/relajación. Se mide con fNIRS, se limpia la señal (filtrado, corrección de artefactos) y se clasifica. El hallazgo clave: las transiciones pueden ser más distinguibles que los estados puros, aumentando precisión.

Lectura BrainLatam (APUS): El sentido está en el camino, no solo en el punto. Esto es Corpo-Território aplicado a ingeniería: la cognición no es “entrada”; es una dinámica encarnada.

Somatiza 10 segundos: Imagina tensar levemente la mano izquierda, soltar y pasar a la derecha. Nota el ritmo de paso. El “dato” no está solo en “izquierda” o “derecha”, sino en la dirección del cambio.


La capa colectiva: pertenencia, Jiwasa y sentido crítico (sin dogma)

Este artículo, por su formato, enseña algo que normalmente no se mide con electrodos: la ecología social de la ciencia. Cuando hay feedback real, crítica sin humillación y espacio para admitir límites, el campo se vuelve más flexible. Eso es QSH: el sentido y la decisión emergen colectivamente, no solo de un cerebro brillante aislado.

Y aquí la conexión política nace del mecanismo (no como bloque, no como propaganda): BCI existe para devolver agencia—expresión, comunicación, control. Pero una sociedad que mantiene cuerpos en amenaza crónica (escasez, miedo, humillación) empuja a Zona 1 permanente o a Zona 3 (captura ideológica). En esos estados, el “TMJ” suele necesitar dogma o enemigo común para sostener cohesión.

La propuesta de DREX Cidadão, entendida como “nutrir la célula viva ciudadana”, entra como hipótesis neuro-ecológica: reducir amenaza metabólica de base puede aumentar la probabilidad de pertenencia en Zona 2—un “estamos juntos” que permite desacuerdo, evidencia y reorganización crítica. Es decir: pertenecer sin captura mejora el vivir y protege el sentido crítico.

Cierre en una frase (sentible)

Este artículo muestra que el progreso en BCI no es solo algoritmo: es respetar el cuerpo vivo y construir colectivos donde pertenencia y crítica puedan coexistir—un Jiwasa que sincroniza sin uniformar.



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Jackson Cionek

New perspectives in translational control: from neurodegenerative diseases to glioblastoma | Brain States